Reencontrando viejas sensaciones. La amable calma del amor tranquilo.Al igual que ocurre con el compromiso social y con la libertad. La felicidad no se chuta, se conquista.
Si nos dejamos llevar por los avatares de la vida, los intereses (respetables) de los demás y por las "reglas" solemnemente establecidas. Desembocaremos inexorablemente en la felicidad de los otros, ...y NO en la nuestra propia.
Con constancia, valor, disciplina y un poquito de suerte, ¡forjaremos nuestra dicha!
Que chachipistachi ;) como estas nene? Hace mil que no se nada de ti, espero que estes bien
ResponderEliminarCon todas esas cosas que son las que más nos cuestan... ¿por qué nos pasa esto justo con nosotros mismos? La suerte es más fácil... pero las otras tres cosas... En fin, a seguir por el camino.
ResponderEliminarNo veo cómo se puede “conquistar” el compromiso social sin hacerse cargo precisamente de que hay otros. Lo único que es viejo en el amor es el amor infantil por uno mismo, como diría Freud. Pero vamos, estoy segura de que es un matiz que simplemente se te ha escapado. Permíteme que te reescriba el texto:
ResponderEliminarDescubriendo nuevas sensaciones. La amable calma del amor tranquilo.
Al igual que ocurre con el compromiso social y con la libertad, la felicidad no se ¿chuta?, se trabaja. Si nos encerramos en nuestra identidad tribal, si vemos el mundo en función de nuestros intereses (respetables o no) y evitamos los dolores y las alegrías de darnos, consciente y libremente, unas reglas comunes, desembocaremos inexorablemente en la soledad del adolescente que cree que los otros no son sino fantasmas, personajes de ficción que están sometidos al guión que hemos escrito para ellos.
Con constancia, valor, disciplina y con suerte o sin ella, ¡forjaremos la felicidad superior que supone estar juntos y nos haremos adultos!
No lo he pensado yo sola porque tengo la suerte de tener maestros con los que pensar. La cita de José Luis Pardo, más o menos completa, está aquí: http://www.fotolog.com/wildhack/16885204
EE.UU., por poner un ejemplo, sabe bastante bien lo que son los intereses individuales y los otros que, por ser distintos, son un impedimiento para la propia felicidad.
Un beso, Alex.