A veces siento que nada humano me es ajeno, como si ya me lo supiera todo de sentimientos y afecciones del alma. Y no porque yo sea muy listo, sino porque somos muy fáciles; somos monos sin pelo o bípedos implumes, como quieras llamarlo. Somos un manojito pequeño de pulsiones y deseos más o menos sencillos.
Me hace bien sentir todo esto. Y el sol, y el mar :)
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